La bruja Lola amenazaba con ponerte dos velas negras. Mirando fijamente a cámara, con un incendio forestal en cada pupila, agitaba dos velas tamaño XXL y decía su frase “Ti voy a poné do vela negra”. Y a todos nos parecía cómico porque, a parte de aquellos pocos que creen en las magias de colores, las pitonisas y los Rapeles de turno, nadie de nosotros se siente atemorizado porque una sesentona oxigenada y friki te amenace con dos velas negras. O las que sean.

Una introducción poco gastronómica para hablarte del chantaje del cliente cuando te dice “Te voy a poner un mal comentario en Tripadvisor”. Es un recurso cada vez más utilizado por aquellos consumidores que creen que la panacea a sus rabietas es la paginita de marras y por todos aquellos que buscan un descuento en su cuenta, que les invites a los cafés e incluso, que te marques unos gintonics por la patilla.

En Francia ya le han puesto nombre, la “chanputation”, de chantaje y reputación. Aquí este chantajismo todavía no ha sido bautizado con algún nombre castizo, pero es una práctica habitual para muchos jetas.

Recomendación: si tu cliente te amenaza, valora la situación y si se pone en plan bruja Lola, dile que encienda las velas, que no temes al destino que te espera. Que te proteje el espíritu de Escoffier y que hay una estrella Michelín que vela por ti. Dile que prenda la llama del fatídico mal de ojo que va a terminar contigo y tu negocio…

Eso si, fuera de tu sala, no vayamos a provocar un incendio.

¿Te ha resultado útil este post?
El chantaje de las velas negras
5 (100%) 2 votos

Dejar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *