El sector del vino, a pesar de la popularidad que este producto parece gozar y que no hay mesa de restaurante en la que no veamos unas copas o una botella, parece que no está tan boyante como parece. Según el informe de Nielsen del 2013 (Informe Nielsen 360º, un documento que sintetiza las principales tendencias del consumo en España), las bebidas alcohólicas de baja graduación como la cerveza y el vino, experimentaron un descenso en volumen del 2,6%. Sólo los vinos con Denominación de Origen experimentaron un crecimiento del 1,7%. Suena raro raro, y más si pensamos en el esfuerzo de productores y distribuidores por promocionar el producto con salones, ferias y catas. Esta misma semana, en Barcelona tenemos el Salon Peñín y la presentación de la Guía de Vins de Catalunya.

Además del esfuerzo de los restauradores por tener cartas de vino atractivas para el cliente.

A escasos meses de terminar este año, me pregunto como será el informe 2014 y si continuará la tendencia. El consumo de vino por persona al año ha caído un 15% en 12 años (2000-2012), siendo la última cifra oficial de 19,9 litros/persona, según datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) de noviembre de 2013. Nada que ver con Francia (47,7 l/p), Portugal (42,5 l/p) e Italia (37,1 l/p), que ocupan el 2º, 3º y 4º puesto del mundo respectivamente.

A modo de anécdota frívola de este artículo, os invito a un paseo por la alfombra roja de los viñedos. En los últimos años, hemos visto muchas caras conocidas detrás de la botella. No son pocos los actores, cantantes o deportistas famosos que han invertido en bodegas en todo el mundo.

Los más conocidos son Miraval, son los vinos de Angelina Jolie y Brad Pitt en Francia. Corazón Loco Rosado, es el vino de la bodega del futbolista Andrés Iniesta en Fuentealbilla (Albacete). Francis Ford Coppola Reserve Pinot Noir, es el vino del célebre director de cine en California. Pegaso Pizarra, es el vino del piloto de rallies Carlos Sainz con la Compañía de vinos de Telmo Rodríguez en Cebreros (Ávila). Único, es el vino del cantante Luis Miguel en el Valle del Maipo (Chile). Greg Norman Estates Shiraz, es el vino del golfista australiano apodado Tiburón Blanco en Napa (California). Montecastro y Llanahermosa, son vinos de Bodegas y Viñedos Montecastro de la que es socio el cantante Julio Iglesias. Amorino, es el vino de la Bodega Castorani del ex-piloto de Fórmula 1 Jarno Trulli en Alanno (Italia).

La lista de celebrities que pueden pasearse entre sus viñedos a lo Falcon Crest se completa con nombres como: Sting, Bob Dylan, Gerard Depardieu, Cliff Richard, Olivia Newton John, Christopher Lambert, Sam Neill o el futbolista David Beckham. El vino es sexy.

Aunque el problema de asociarse a un famoso puede aportar una cierta frivolidad, cuando el cliente valora la tradición, la calidad y la seriedad. El cliente no es tonto, así que no a todos les ha funcionado. Las bodegas de Antonio Banderas y Sanchís están en concurso de acreedores. Joan Manuel Serrat ha vendido la suya, que perdía medio millón al año. Emilio Aragón está en juicios por la gestión de Bodegas Martúe. Bertín Osborne está apunto de vender la suya, también con pérdidas (fuente El Mundo, Octubre 2014)

Como conclusión, y ahora ya sin frivolidades, me suena raro este descenso en el consumo. Con tanta variedad en el mercado, restaurantes y bares ofreciendo cartas muy pensadas y la “divinización” del vino en los últimos tiempos… hay algo que me chirría. Pero los de Nielsen parecen muy serios, así que tendremos que tener en cuenta sus observaciones y ver como vendemos alguna copa más en nuestros restaurantes y bares.

La foto de la entrada es de DarJean Wines. Bonita, muy bonita.

 

 

Vino, ¿una imagen distorsionada del consumo?
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