Este es un post que no va a gustar a muchos. Es políticamente incorrecto. Porque hablar mal de un 2 estrellas Michelin puede parecer pretencioso. Pero es que yo soy así: políticamente incorrecta y descarada. Y así me gusta ser. Por mucho que los estómagos entendidos alaben los platos de un chef de prestigio, por mucho que las autoridades del buen paladar publiquen, tuiteen y re-tuiteen las maravillas de un restaurante, si yo voy y  no me gusta…¿me lo he de callar?.  Que me caiga la casta encima, lo asumo. My way, que decía el gran Frank Sinatra.

Soy solo una humilde sibarita, que diría Baco y Boca.

El pasado sábado comí en el BistreEAU de Angel León en el Hotel Mandarín de Barcelona. No me gustó. Mis expectativas eran, probablemente, demasiado altas. Sus estrellas Michelin me supieron a cantos de sirena.

Un menú degustación de 60€ que no colmó mis expectativas.

Dudo entre publicar este post o dejarlo en la bandeja de pendientes. Pero finalmente, creo que tengo que ser honesta. ¿Os lo cuento? Si, ok, vale. Que los foodies de este mundo me disculpen, que los estómagos entendidos me disculpen. Tal vez ni mi paladar, ni mi cultura gastronómica es tan exquisita. Perdón a todos los que sabéis mucho de gastronomía y bla bla bla. Perdón a los que pensareis que soy una advenediza sin sentido común. Perdón, perdón.

En el BistrEAU de Angel León, la carta es una modernidad sin sentido, un mal ejercicio de creatividad de Mr. Wonderful que no está a la altura. El arroz con plancton es un risotto con demasiada créme fraiche; los famosos callos del mar se te quedan pegados a los labios como besos de un amante no deseado; y los postres no tienen ninguna coherencia. En mi visita, nos quedamos sin la “charcutería del mar”, porque se había acabado (por cierto, una de las marcas de la casa!!!), y la sobrasada marina que nos servisteis…..uf!, no me sorprendió.

Lo siento, lo siento, lo siento. Angel León no me has convencido (y nunca estuve en tu restaurante Aponiente, para valorar tus estrellas). Lo siento. De verdad, from the bottom of my heart. Tienes un espacio precioso, una ubicación inmejorable. Pero no me has convencido. No me ha gustado tu propuesta, tus platos de referencia. Y tal vez sea la única en opinar así, pero así soy. Repito, blame it on mi poco conocimiento…

Cambia el rollo, esto es Barcelona. Tal vez una burbuja gastronómica -una plaza fácil y oportunista-, pero sabemos lo que comemos. El mar, a 5 minutos de nuestra casa, con sus pescados de lonja y sus sabores saladitos son parte de nuestra cultura.

Dame más, Angel León, o calla para siempre. Y que los malos vientos me acompañen, si no tengo razón. Y que me quede sola si no tengo razón.

Y ojalá cambie de opinión en mi próxima visita a tu casa de Barcelona. Porque nada deseo más que alabar tu creatividad de plancton y sabor a mar. Pero en mi primera visita no ha sido así. Y lo siento en el alma.

En mi alma marinera que me dice que se puede hacer mejor. Angel León, dámelo todo y házme callar, haz que me trague mis palabras. Convierte los cantos de sirena en realidades. Y hazme llorar, con lágrimas que sepan a mar.

(todas las fotos de mi comida en el Bistreau de Angel Leon las podéis encontrar en mi Instagram @evaballarinstagram)

 

 

Expectativas (BistrEAU)
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