Así termina la conversación de la historia que os cuento hoy: “No quiero tus clientes buscachollos. Yo trabajo para un cliente al que fidelizo, que se convierte en habitual, tiene confianza 100% en mi producto y valora mi servcio. Y eso, no está a la venta al 50%“.

Vamos al grano. Haz una búsqueda en cualquier página de ofertas (Groupon, Groupalia, Atrápalo, Let´s Bonus…) y comprueba por ti mismo que ninguno de los restaurantes que realmente funcionan están ahí con oferta. Después, haz las cuentas de lo que te llevas al bolsillo después de pagar el producto, el personal, tus gastos fijos y la comisión de estas páginas. Por supuesto, ten en cuenta que para estar en una de estas plataformas, tienes que trabajar con un descuento u oferta.

Hace unos días, hablando con un restaurador, me comentaba: “Pasaron los de XXX (y cualquiera de las páginas antes mencionadas sirve) y me propuso incluirnos en su lista de restaurantes”. El comercial le ofreció toda su base de datos, mensajes push a miles de móviles, presencia destacada en la web y el oro y el moro. “Nosotros te traemos nuevos clientes a tu restaurante, miles de ellos”. El restaurador, que no es tonto, esperaba el segundo párrafo del discurso comercial. “Solo tienes que ofrecer un menú con una oferta del 50%“.

La cabeza es rápida con los números cuando eres empresario y es fácil sacar cuentas, a lo que respondió “No puedo ofrecer un 50% de descuento por dos razones: el prestigio de mi restaurante se vería afectado y no me saldrían los números“.

La contrarespuesta de comercial fué de manual “Mira, no es necesario que hagas un descuento. Tu haces un menú de… digamos 25€. En la web ponemos que vale 50€ y que tiene un descuento del 50%. Así lo hacen muchos”.

Replicar fué fácil para mi amigo “Esto es engañar al cliente, y yo respeto de mis clientes. Y vivo de ellos. No voy venderles duros a cuatro pesetas“.

“Te traemos muchos clientes, nuevos clientes, tenemos una base de datos increíble…”.

Y el restaurador ahí fué fulminante “No quiero tus clientes buscachollos. Yo trabajo para un cliente al que fidelizo, que se convierte en habitual, tiene confianza 100% en mi producto y valora mi servcio. Y eso, no está a la venta al 50%“.

Esta es una de las muchas historias que, a diario oigo de los restauradores.

Los descuentos y ofertas son fenomenales si se aplican con cabeza y para un periodo controlado. La política de la oferta constante lleva al descrédito y no fideliza a la clientela. Es una opción que hay que valorar con mucho cuidado.

El 50% de los buscachollos
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