Hace unas semanas, con motivo del derby Barça -Madrid, Paco Roncero y Sergi Arola cocinaron un menú catalano-madrileño para un grupo de amigos y se sentaron a la mesa con nosotros. Paco estaba acompañado de Nerea y Arola, de Silvia Fominaya. A ninguno de los asistentes a esa comida se le ocurrió hacer fotos de las parejas o preguntarles por sus relaciones.

Los callos de Roncero y el “fricandó” de Sergi estaban buenísimos. Después de una animada sobremesa, nos despedimos todos y unos se fueron al Camp Nou y el resto a ver el partido donde mejor se disfruta el futbol, en tu bar de confianza. No recuerdo el resultado…pero fué una noche divertida entre cervezas y afición blaugrana.

Hoy leo en un importante periodico un extenso artículo sobre estos cocineros y sus vidas sentimentales y me entero que Sergi y Silvia hace escasamente un mes que están juntos y que Nerea “lleva los asuntos con los medios” de Paco Roncero.

Unos días más tarde, compartiendo con un grupo de empresarios uno de esos animados coffee breaks que alivian las sesiones de trabajo con un poco de tregua cafeínica, comentaba el video de DiverXO que presentó Dabiz Muñoz con motivo del traslado de su restaurante al NH Building y ante mi siempre apasionado discurso sobre este cocinero y sus maneras, uno de ellos me dijo “Ah, si…ese chico que sale con Cristina Pedroche.”

Patada en el hígado. De vuelta a la sala de reuniones le hubiera castigado a escribir 100 veces en la pizarra electrónica “no diré más tonterías en público”. Pero a un señor de 50 años, con traje y corbata que dirige una empresa no se le puede tratar como a un Bart Simpson maleducado.

¿Os interesa con quien sale Dabiz o con quien se acuesta Sergi?. Su trabajo es lo relevante, la parte profesional que ámpliamente cubren muchas de las buenísimas publicaciones en papel y digitales que analizan sus carreras, comparten los motivos de éxito y fracaso de sus proyectos y presentan algunos de sus platos. Documentos importantes e interesantes para todos los que trabajamos en el sector y necesitamos compartir información, y también para los que aprecian la cocina y quieren conocer la parte más técnica o creativa a través de las recetas de estos referentes.

La visibilidad de su imagen profesional en televisión y soportes publicitarios podría confundirnos: los cocineros “famosos y estrellados” son una imagen muy deseada por las marcas que quieren proyectar los valores y confianza que el branding de estos profesionales transmiten, lo que parece convertirlos en personajes públicos.

Además, mantener perfiles sociales en los que se mezcla contenido profesional y personal, también confunde al personal.

¿Son los tuits, post o fotos publicados “en abierto” los que marcan la línea de la notoriedad pública?

¿Debemos entenderlos como una licencia para entrar al trapo por parte de los medios?.

Parece que la prensa generalista (por cierto, cada vez más “cuore rosa” desde que inundan nuestros muros con noticias de cotilleo para forzar nuestro click morboso a su web) si está forzando un filón, alimentando cotilleos sobre su vida privada, como en el citado artículo de La Vanguadia.

Me pregunto si llegarán a sentarse en esa jaula de locas que es Sálvame o salvaremos el tipo a tiempo.

Por cierto, entre los callos de Roncero y el fricandó de Arola hubo empate, por goleadas de ambos cocineros, que eso es de lo que iba este post, de callos y fricandó, de buenos profesionales y de amigos que se juntan para disfrutar de la buena cocina.

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Callos madrileños y fricandó
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