Hubo un tiempo en el que el alcohol estaba prohibido y las consecuencias de la Ley Seca inventaron la clandestinidad de beber en grupo y a escondidas destilados de mala calidad que pedían mixers a gritos en locales canallas, donde el humo, el jazz y la novedad de los cócteles eran la excusa que permitía a los chicos y chicas malas de la ciudad juntarse para hablar, reir, bailar y beber. Era en el Chicago o New York de los años veinte del siglo pasado.

En la Barcelona de los postolímpicos 90´s se bebía tanto alcohol como se quería, no sonaba mucho jazz y no había nada de lo que esconderse. Pero a Javier de las Muelas (JDLM) se le ocurrió recuperar ese origen canalla y clandestino de los primeros Speakeasy e invitar a algunos amigos a compartir la noche de los miércoles, sin más pretensiones que intercambiar pensamientos, historias, filias y fobias en el espacio escondido del almacén del Dry Martini. A este foro de amiguetes le siguió tres años después, la profesionalización del espacio con la apertura del restaurante al publico, llamándolo Speakeasy.

Pasada alguna década de esas primeras reuniones clandestinas, en el otoño de 2015 JDLM relanza el concepto triangular del Dry Martini, la coctelería de corte inglés que reina en una de las esquinas de Aribau / Córcega del Eixample y uno de los mejores 50 bares del mundo; el Academy, un espacio diseñado para la divulgación y formación de profesionales de la mixología; y el restaurante Speakeasy “clandestine back room restaurant”, que ocupa la parte del almacén.

Coctelerías y gastronomía

La apuesta de Javier de las Muelas por un mayor protagonismo de la comida, con Carlos Tejedor (CT) en la cocina en esta nueva etapa, confirma el éxito de la tendencia de enlazar mixología y gastronomía.

CT ha renovado la carta del Speakeasy y ha incorporado al proyecto la verdadera novedad: la barra gastronómica Academy Bar Kook.

Su experiencia como cocinero internacional (Hotel Savoy London, Via Venetto Barcelona y actualmente liderando la gestión de El Nacional Barcelona) y la complicidad que mantiene con JDLM, parecen una buena combinación para el éxito.

Mixología y gastronomía, una alianza que seduce en muchas urbes cosmopolitas around the world Clic para tuitear

Bar Kook, la barra FUN DINING de Carles Tejedor

Bar Kook es una barra “fun dining” que se echaba de menos en Barcelona (amo los cocktails y –casi- cualquier cosa que se coma con palillos), con una mise en place perfecta para servir delante del cliente, la cercanía de una taberna y la propuesta de cocina de inspiración asiática con la que CT construye un viaje de platos rápidos, divertidos y entendibles en una puesta en escena sin estridencias innecesarias, con el indispensable y obligado punto de streetfood made in Asia, y la medida justa de show (como terminar un ceviche en coctelera).

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Buscando nuevos “feligreses”

Esta barra es un buen gancho para un público que no acostumbra a visitar coctelerías, y puede atraer a un segmento interesante de “feligreses”, como diría JDLM, a los que iniciar en la liturgia de la coctelería y con los que renovar una generación de fieles que pinta canas y calvas. Un segmento que encaja perfectamente en la oferta gastronómica que propone CT.

Y con este objetivo, el trabajo de Gerard Acereda, responsable creativo de coctelería, supone un reto muy interesante. Su arriesgada apuesta es una carta de nuevos cócteles con productos y técnicas asiáticos, nuevos para el equipo del mixólogo y nuevos para los clientes, con un estilismo cuidadísimo. Estos cócteles deben seducir y enamorar a un nuevo cliente, de la mano de los platos que se sirvan.

El espacio del Academy Bar Kook, resulta amable, elegante y sereno, y en él JDLM comparte orgulloso y entusiasta un piezón fetiche de su colección de arte, una obra de gran formato de Eugenio Recuenco, un fotógrafo madrileño cuya obra también preside la barra del Dry Martini de Londres.

Eugenio Recuenco “El Nacimiento de Martini” (Dry Martini, Barcelona)
Eugenio Recuenco “El Nacimiento de Martini” (Dry Martini, Barcelona)

Bar Kook no es StreetXO (no, aquí no estamos locos, al menos no de esa forma) ni Dos Palillos (welcome to Asia y come pollo crudo), pero un “connecting the dots” me llevó a estos conceptos, salvando muchísimas distancias. Comparten el concepto de barra urbana, inspiración asiática, profesionales del sector liderando el proyecto y una marcada identidad.

El éxito de una marca global

Los bares son como iglesias, el altar es la barra;

el sacerdote, el barman,

y la ofrenda, el cóctel.

Javier de las Muelas

Una gran parte de su éxito es la construcción de una marca sólida y con un gran prestigio en la industria sobre la filosofía del empresario, además de una estrategia global y visionaria con acciones como la innovación en productos (Droplets, su propia revolución gastronómica); colaboraciones con marcas mainstream (Mahou San Miguel o Nespresso); branding (diseño de un set de coctelería bajo la marca “Dry by Javier de las Muelas” o una colección de Dry Martinis inspiradas en el mítico James Bond); divulgación de su evangelio para interpretar la liturgia y cultura del coctail con la publicación en castellano (5a edición) e inglés del libro COCKTAILS & DRINKS BOOK y la creación de una app con una guía internacional y geolocalizada de coctelerías emblemáticas.

Las coctelerías “Dry by Javier de las Muelas” están en 15 destinos del mundo y su mejor embajador, el Dry Martini de Barcelona, figura tras 7 años consecutivos entre los mejores bares del mundo.

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