El momento inicial de un proyecto es aquel en el que hay que hacerse muchas preguntas, intentar contestarlas y componer un mapa de situación que ayude al emprendedor a trazar una ruta hacia la proyección de un negocio sostenible y feliz.

Estas son algunas que, si deseas emprender en hostelería, son recomendables a poner encima de la mesa y darles muchas, muchas vueltas.

¿Quién monta el negocio?

El factor humano de cada caso de emprendimiento no puede ser más diferente del otro. La situación personal, económica y familiar va a ser definitiva a la hora de emprender.

Hay que sacarle el máximo partido a cada emprendedor, proyectando lo mejor de él para el negocio. En muchas ocasiones hay más de una persona implicada, es importante gestionar bien el engranaje entre ellos para que todo funcione.

¿Cómo va a gestionarse el negocio?

Cada idea de negocio representa un concepto de gestión y operativa diferente. Y esto marca la estructura de gasto fijo/variable con el que trabajar. Un punto importantes que nos llevará a la estructura económica del proyecto.

¿Dónde está ubicado o ubicaremos cada negocio?

Estudiemos la dinámica demográfica para obtener datos como la competencia, densidad y tipo de población, frecuencia y tipo de consumo en bares y restaurantes, tráfico de la zona y como nos afectan.

Cuántas veces hay una acera de la calle que funciona y otra que no, cuántas veces es una esquina la que marca la frontera entre los bares concurridos y los que pasan horas sacándole brillo a la barra, sin un cliente sentado…

Como bien se dice e insiste “location, location, location”.

¿Qué vamos a vender? ¿Hay mercado?

Un estudio de mercado realista sobre las posibilidades de vender el producto es básico. No se venden neveras en Alaska.

Conocer la deficiencia o saturación del mercado, definir los nichos en los que trabajar es un herramienta para definir o re-definir el concepto del producto.

¿Cuál es la referencia?

Cada emprendedor tiene en su cabeza una imagen clara de un ejemplo a seguir. Y si no lo tiene, deberemos buscarlo o inventarlo.

Estudiar el modelo de referencia, sus pros y contras, la forma en que se pueden aplicar el producto, operativa y comercialización genera una interesante discusión de dónde situarse en el mercado.

¿Cúal es el objetivo del negocio?

Cada proyecto tiene un objetivo diferente: un lifestyle, una inversión sin ánimo de lucro (¿?) o una forma de combinar vocación y oportunidad.

¿Cuántos recursos disponibles hay?

Toca sacarle el máximo partido al dinero que podemos invertir, y saber priorizar en las partidas que nos darán más beneficios, considerando que podemos plantear fases de inversión que nos ayuden a superar las dificultades de los primeros tiempos.

Si los números no salen, no hay negocio.

¿Cuáles son las expectativas económicas?

Tener una idea de qué rentabilidad se quiere sacar del negocio, empuja a diseñar el formato que tendrá. No tener un plan económico, con una cuenta de explotación proyectada es uno de los errores más comunes a la hora de emprender en hostelería.

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(Foto www.dishmaps.com)

 

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8 preguntas a la hora de emprender en hostelería
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