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El cambio del ámbito rural: los pueblos como espacio de innovación

La humanidad necesita recuperar su esencia, pero mirando al futuro”

Luis de Cristóbal, Director de RePueblo

El turismo es una herramienta de paz. Nos permite conocer otros destinos, empatizar con otras personas, entender mejor – a partir de su cultura, su patrimonio, su gastronomía – cómo son las otras personas.

El turismo es una herramienta que tiende puentes: cuando conocemos otra comunidad, cuando la disfrutamos, cuando la entendemos, es más difícil que planeemos, organicemos o apoyemos acciones que vayan en su contra.

El turismo, como capa productiva, constituye una gran herramienta para generar un mayor bienestar dentro de la población, cómo poder dar más bienestar a una zona y cómo el turismo, cuando está bien estructurado y bien medido en la carga turística, puede representar un gran beneficio para la población.

Del 25 al 27 de septiembre tuve la oportunidad de participar en la III edición de RePueblo, un Think Tank de creatividad, innovación y desarrollo de ideas que tiene como objetivo principal convertir el entorno rural en un lugar atractivo para emprender, crear y vivir. Liderado por Luis de Cristóbal, RePueblo #TerritorioInnovador busca “atraer talento, emprendimiento e inversión sostenible y responsable, es nuestra visión. Y sabemos que no es tarea fácil. Por ello, mezclamos una metodología innovadora junto a algunos de los mejores profesionales de todos los sectores, para detectar las áreas de oportunidad de los territorios y trabajar junto a ellos”.

Hasta el momento, RePueblo se ha desarrollado en Gredos Norte & Madrid (1ª edición), Sierra de Arcos-Andorra (2ª edición) y Baena que es, como te decía más arriba, la edición de la que he tenido el placer y la suerte de formar parte. Durante mi proceso de investigación previo a la celebración del think tank y en el de análisis posterior, he hecho una serie de reflexiones sobre turismo, neoruralismo y oportunidades a partir de la innovación que comparto contigo en este artículo.

En el contexto de la “España vaciada”, la pandemia y la presumible vuelta al pueblo – tendencia incipiente que estamos viendo apuntar, según varios indicadores (crece el interés por comprar o alquilar vivienda en el medio rural, aumentan los empadronamientos en pueblos, se registran más consultas para establecer una actividad económica en zonas rurales menos masificadas, los desplazamientos al medio rural han experimentado un incremento interesante desde que comenzaron la pandemia y los confinamientos…) – la reactivación del medio rural parece más cierta que nunca.

En esa presumible reactivación de lo rural, turismo, innovación, sostenibilidad y, por supuesto, una buena estrategia que englobe todo, tienen mucho que decir al respecto.

Del campo a la ciudad. ¿De la ciudad al campo?

España ha pasado de ser un país con 34,2 millones de habitantes (1975) a otro de alrededor de 46,9 millones (actualidad). Durante estas últimas décadas, el país ha sufrido una revolución económica y varias crisis, y muchas regiones se han visto afectadas por movimientos migratorios desde las zonas rurales hasta las grandes ciudades.  Pero ¿somos seres (únicamente) urbanos? Según los expertos que vaticinan que la mayoría de la población va a concentrarse en grandes entornos urbanos, y con el dato de que el 50% de la población mundial ya vive en ciudades y se espera que este porcentaje llegue al 66% en 2050 – en Europa el 73% de su población ya vive en grandes urbes –, todo hace pensar que sí, que somos urbanitas por naturaleza.

A pesar de la difícil gestión de los recursos en áreas altamente pobladas y los conflictos sociales que ello genera – y que son una parte del reto demográfico y social – las ciudades han alcanzado un estado del bienestar en su conjunto en las últimas décadas, que no ha llegado a las zonas rurales, generando el fenómeno de la despoblación.

Hablar de despoblación es afrontar que estamos ante un problema de servicios, de desequilibrio y de falta de oportunidades. La sanidad, la educación y los servicios sociales, como ejemplo significativo, son inferiores – en muchos casos casi inexistentes – a los de las ciudades. Esas a las que, por naturaleza, parece que pertenecemos… pero en las que ya no nos sentimos tan felices.

Datos publicados por epdata.es
Mapa de densidad de población en Europa / Fuente: eurostat
Fuente: INE & epdata.es
Fuente / epdata.es
¿Cómo se mueve la población en nuestro país? El cuadro muestra de dónde sale la gente y a qué CCAA marcha / Fuente: epdata.es

Centrándonos en el ámbito rural, sabemos que la supervivencia de estos territorios pasa por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y atraer nuevos con voluntad de permanecer, y que para ello se necesitan, lo sabemos de sobra, accesos: sobre todo el digital, servicios, tejido empresarial y una gestión territorial adecuada.

Las mejoras en las telecomunicaciones y la conexión a Internet en todo el territorio son una condición imprescindible para que tenga lugar la repoblación.

Una buena noticia es que se va notando un pequeño cambio de percepción – todavía no de actitud – hacia la “vuelta al pueblo” en los últimos años, en los que se valora el entorno tranquilo y una forma de vida más sencilla que en la ciudad, más cercana a la naturaleza, con entornos que facilitan una vida más activa y unos hábitos más saludables, donde la tranquilidad y la paz dan oportunidades de reflexión y desarrollo personal, algo imposible en mucha ocasiones con el ritmo de la ciudad. Esta nueva tendencia, todavía frágil (o incipiente, si lo prefieres), puede impulsarse consiguiendo que los entornos rurales – los pueblos – dispongan de infraestructuras para que esos nuevos habitantes, generaciones jóvenes en activo, encuentren el equilibro necesario para su vida personal y profesional.

Otra buena noticia es que, en los últimos meses, hemos avanzado a pasos de gigante en una nueva forma de entender el trabajo y las relaciones. El teletrabajo y la desaparición de la dependencia de ciertos espacios físicos para trabajar, crear, innovar… nos pone por delante una nueva gran oportunidad.

La innovación ya no está vinculada a una sede física diseñada por un gran arquitecto en la que conviven cientos de personas diariamente, y en la que el entorno presencial marca el ritmo. La innovación ya no es una carrera únicamente tecnológica que precisa de entornos físicos. La innovación se basa en la cooperación y co-creación, en la suma de diferentes talentos e iniciativas.

Y en esta descentralización presencial es donde un nuevo ámbito rural, con mejores infraestructuras, servicios y oportunidades, puede vivir un efecto contrario a la despoblación: la atracción de población. De un nuevo habitante innovador.

En este contexto, un turismo coherente, planificado y sostenible puede convertirse en uno de los elementos para reactivar las zonas rurales: relanza directa e indirectamente la economía local y aporta vida a estas zonas, con una mejora de la calidad de vida de la comunidad local, tanto económica como socio-culturalmente. Para leer más sobre esto, te invito a visitar mi artículo (pronto disponible) para RePueblo: La (gran) oportunidad rural.

En este artículo, quiero tomar Baena como punto de partida para hablarte de neorruralismo, de los pueblos como espacio de innovación y de la transformación de lo rural, con una visión más panorámica. Un análisis microscopio-telescopio, de esos que ya sabes me gusta compartir.

Baena, tierra de olivos, quiere convertirse en #TerritorioInnovador y por eso ha centrado la 3ª edición de RePueblo, en la que he participado como experta en turismo / Fotografía by e.

Studycase: Baena y el nuevo liderazgo rural

A 62 km de Córdoba capital, a 100 km de Granada y a 67 km de Jaén encuentras Baena, un municipio de poco más de 19.000 habitantes donde el olivo centra la actividad económica y el desarrollo rural. Englobado dentro de la comarca de la Campiña de Baena y cabeza de partido judicial, Baena ha experimentado altibajos en su densidad de población en la última década, con una sostenida tendencia a la baja y una tasa de paro de alrededor del 13% en 2019.

La actividad económica en Baena se centra en el olivo. En el municipio se cultivan olivos, se cosecha la aceituna, se transforma en aceite de oliva virgen extra (de excelente calidad, pues cuenta con D. O. propia), se embotella y distribuye; y con los residuos del olivar (biomasa) se produce energía eléctrica (en Baena se ubica la mayor central térmica de biomasa de olivo del mundo).

También la construcción y la fabricación de tuberías, la producción de vino dentro de la D. O. Montilla-Moriles y la fabricación de elementos para la Semana Santa contribuyen a la economía local. En este contexto, RePueblo ha tenido como objetivo de su actuación en Baena buscar una salida innovadora a la disyuntiva a la que se enfrenta la comarca: una economía basada en el olivo, con tomadores de decisiones que se perpetúan generación tras generación y con una escasa generación de valor añadido. Así, RePueblo “ha detectado tres escenarios concretos de oportunidad para que Baena genere el ecosistema para atraerlos: convertir al territorio en el líder mundial de innovación social alrededor del olivo, la silver economy y el turismo de estancias prolongadas, de bajo impacto y experiencial”. Todos ellos giran alrededor de la necesidad de dotar de soluciones sostenibles e integradoras en el largo plazo.

RePueblo enfatiza la necesidad de reconversión de la comarca y de dotarla de una nueva identidad en la que todos sus habitantes se sientan partícipes. Esta necesidad viene motivada tanto por los cambios globales – que se suceden y se sucederán: siempre hay un cisne negro dispuesto a desplegar las alas – como por las turbulencias en los mercados del aceite de oliva. La situación abre para esta zona (añado: y para tantas otras) una “enorme oportunidad de reinventarse y liderar un nuevo modelo de gobernanza cooperativa, que integre a los territorios próximos y que implique a las próximas generaciones”. Porque “los viejos modelos de agentes aislados están condenados a dejar de ser competitivos y sostenibles”.

Imagen del grupo de expertos que participamos en la 3ª edición de RePueblo, antes de la rueda de prensa de presentación de conclusiones.

Dejar de competir para empezar a cooperar

De todas las palabras que se repitieron insistentemente a lo largo del think tank, puede que digital/digitalización y variantes, humanizar, comunidad y cooperar fueran las más pronunciadas, si hubiéramos puesto una app contadora de palabras.

Empezando por el principio, el principio es cooperar. “Coincidimos en que es la hora de unirnos. Dejar de competir y empezar a cooperar” apuntaba Luis de Cristóbal. Lola Amo, presidenta de la Diputación Provincial de Córdoba, habló de la necesidad de construir y buscar la unidad y trabajar por el desarrollo rural, mientras que Cristina Piernagorda, alcaldesa de Baena, destacó que la unidad es fundamental para sacar proyectos adelante.

Debemos empezar a dejar a un lado la identidad de ‘yo soy de este pueblo, yo soy de este otro’ y empezar a pensar que nuestro entorno global está formado por 8.000 millones de personas y en cómo podemos empezar a cooperar con ellas. Y ésta es una acción que viene de dentro de uno mismo. Debemos preguntarnos cómo podemos cooperar con los demás, en lugar de esperar a que ellos vengan a hacerlo.

Luis de Cristóbal, Director de RePueblo
En esta imagen me ves compartir impresiones con Alejandro Pérez-Ochoa, presidente de Smart Social City, alguien a quien siempre es interesante escuchar.

Nuevas decisiones, nuevo liderazgo

Una de las conclusiones más interesantes de la tercera edición de RePueblo es la que muestra que, puesto que las tomas de decisión están cambiando, necesitamos nuevos sistemas de gobernanza que permitan al mundo rural convertirse en un entorno atractivo y atraer dos cosas: inversión y a los nuevos nómadas digitales, para crear clusters.

Baena – y al hablar de ella, veo en ella a buena parte del mundo rural – debe crecer de manera consciente si quiere convertirse “en un destino de vanguardia y cooperador, con la ilusión como alma, el compromiso social como corazón y la innovación social como motor vertebrador”. Con una parte importante de la población desmotivada, se impone un nuevo liderazgo, representado por nuevos líderes, emprendedores nativos digitales que devuelvan la ilusión a Baena y a lo rural en general, mediante el cambio de paradigma. En palabras de Alejandro Pérez-Ochoa, Presidente de Smart Social City, “reconfigurar el territorio con las personas en el centro, atraerá una nueva comunidad que puede convertir la zona en un referente internacional de emprendimiento e innovación”. El Human Centric adquiere en lo rural todo su sentido.

En este sentido, en RePueblo Baena se concluyó que humanizar la tecnología desde lo rural supone en el medio y largo plazo una enorme probabilidad de inspirar. “Debemos apostar por la inteligencia colectiva como generadora de valor más allá del modelo evidente y tradicional”, reflexionó la innovadora social, Laura Hernández. Me gusta de esta conclusión que se puede extrapolar al medio rural, en general.

Rueda de prensa de presentación de conclusiones de RePueblo Baena.

Las 3T’s del New Rural: Talento, Tecnología, Transformación

Entre las muchas cosas interesantes que escuché a José Carlos Díez, me gustaría destacar una en este punto: “La nueva revolución tecnológica va de talento”. Y añado: el neorruralismo, también. Apunta José Carlos que la tecnología es una commodity y que, puesto que a la tecnología se puede acceder desde cualquier sitio, la apuesta “debe ser por las personas”. Y Luis de Cristóbal apostilla: “Importa atraer talento, pero importa más descubrir el talento que hay en un territorio y dotarlo de las herramientas necesarias para que pueda prosperar”.

Ese dotar de herramientas necesarias se traduce en cambios. Para José Carlos, hay que “cambiar la estructura, las ideas, las visiones y cambiar los hábitos. Y hay que hacerlo en equipo, en comunidad, abriendo el foco del pueblo a la comarca” y hay que hacerlo porque “quienes identifican los cambios y se adaptan, sobreviven. Quienes no lo hacen, no. El capitalismo es muy duro”. Para Luis de Cristóbal, además, en “todo este nuevo planteamiento se debe eliminar la barrera, la línea entre lo urbano y lo rural. Somos personas y territorios interconectados”.

La capa digital la aporta María Parga. Para ella “la digitalización no es más que pasar de un mundo físico a un mundo digital y brinda la oportunidad de generar valor en el origen. Para conseguirlo hacen falta gobernanza, coherencia e identidad. La clave del éxito de la digitalización que nace desde lo local está en la gobernanza y la interoperabilidad. Sin gobernanza no hay confianza. Gobernanza, transparencia, interoperabilidad”.

En Baena, el olivo está en todas las cosas: es su principal fuente de ingresos y empleo y permea la vida y la cultura, también de la comarca / Fotografía by e.

Branding holístico para reinterpretar lo rural

Baena debe adoptar una estrategia basada en una visión holística y de largo plazo que integre a todos los agentes sociales del territorio y que permita aprovechar y explotar al maximo todos los recursos de los que dispone (olivo, naturaleza, paisajes y capital humano) generando oportunidades para las nuevas generaciones”, reflexionó el consultor y asesor Ángel del Monte.

En esta construcción holística del neorruralismo, el turismo regenerador, la creación de espacios de innovación colaborativa, las estancias prolongadas de equipos corporativos de alto rendimiento, las instalaciones para deportistas de élite, los retiros espirituales o la creación de clusters orientados al arte contemporáneo e innovación, juegan un papel clave, en mi opinión. Luis de Cristóbal añade: “La silver economy puede cambiar el modelo turístico y quien consiga liderar la ingeniería geriátrica puede generar valor en un territorio. Apostemos por el turismo de bajo impacto, regenerador, sostenible y apoyado en las nuevas tecnologías y los nómadas digitales”.

Lo concibo como un branding holístico: “Baena, the inspirational, bright and peaceful #NewRural enviroment for innovative minds of the comming global challenges”.

Puesta de sol en uno de los yacimientos arqueológicos de la comarca en la que se encuadra Baena.

Construir sobre las raíces

¿Significa todo lo que he expuesto hasta ahora que haya que romper con todo lo que hemos entendido como rural, para construir el New Rural Style? No. Roberto Miguel, empresario y dinamizador rural, lo expresa muy bien para Baena, en una reflexión que podemos entender desde una perspectiva global: “La reconversión de los cultivos tradicionales, el aprovechamiento integral de los residuos generados, ofrecen una oportunidad para hacer de la comarca un referente a nivel mundial del sector olivarero. La innovación y la ilusión junto con la inclusión de toda la sociedad debe ser el revulsivo para hacer de este territorio un lugar excepcional para vivir y emprender”. El presidente de ADEGUA, Ramón Martín Solano, añade: “Debemos tener una visión de nuestra propia experiencia, que también nos lleve a pensar diferente”.

De lo que trata el nuevo ruralismo es de “generar proyectos de valor en los territorios con las personas”, que diría Alejandro Pérez-Ochoa. Suya es también una idea interesante: Si la industrialización nos llevó a despoblar Baena – y yo añado: el medio rural en general – la digitalización nos tiene que ayudar a repoblarla.

José Carlos Díez, quien me acompaña en la imagen, es uno de los economistas más influyentes. Si no has leído sus libros, te los recomiendo.

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