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«Es hora de dejar de hacer planes sobre turismo y empezar a ejecutar los que tenemos»

La experta en turismo y hoteles, restaurantes y cafeterías (Horeca) cree que la saturación ha provocado el «cansancio» de los destinos pioneros y que convertirlos en «parques temáticos» es lo que promueve la turismofobia.

En 1905 se creó la primera Comisión Nacional del Turismo, por lo que hace más de cien años que vienen sucediéndose en España las estrategias de administraciones y entidades privadas entorno al sector. «Es hora de dejar de diseñar planes y empezar a ejecutar los que tenemos, porque nos sobran». Así de tajante se ha mostrado este miércoles la experta en Turismo y Hoteles, Restaurantes y Cafeterías (Horeca) Eva Ballarín, que ha sido la encargada de abrir la jornada del SouthernTourism Meeting (STM) organizado por ABC en Málaga en colaboración con la Consejería de Justicia, Turismo, Regeneración y Administración Local.

Durante el encuentro, conducido por el director de ABC Andalucía, Fernando del Valle, y patrocinado por el Ayuntamiento de Málaga, Málaga Ciudad Genial, Citysightseeing, CityExpert, Turismo Costa del Sol y Sevilla City Office, Ballarín ha abordado el complejo camino para la conversión del turismo en una industria sostenible. Donde la saturación, la falta de pedagogía en el turista y la población anfitriona y la avaricia empresarial e institucional aparecen como principales escollos.Thanks for watching!PUBLICIDAD 

Según la experta, ya en la época prepandemia se pudo ver como algunos de los destinos pioneros a nivel nacional e internacional «estaban cansados», porque el turismo -ha asegurado- «también puede originar conflictos». Una afirmación en base a su experiencia personal, a caballo entre un gran destino urbano como Barcelona y un reclamo estival como la isla de Ibiza.

«El Covid no ha hecho más que darnos un parón para reflexionar y entender lo que estaba sucediendo» en la industria, ha señalado la experta, que considera que las necesidades de los clientes han evolucionado hacia una búsqueda «de la sostenibilidad y de la autenticidad de las experiencias» durante su viaje. «¿Cuántas personas pueden visitar un destino al mismo tiempo sin causar un deterioro del entorno físico, social o de la comunidad anfitriona? Obviamente es una cuestión de buscar el equilibrio», ha apuntado.

A pesar de la experiencia de España en la industria, Ballarín ha cuestionado la eficacia a la hora de llevar a término las estrategias que se plantean. «Llevamos más de un siglo desarrollando planes de sostenibilidad, posicionamiento, desestacionalidad…Es hora de empezar a ejecutarlos», ha dicho antes de asegurar que «la experiencia y el ‘lifestyle» que vende España le dan una ventaja frente a otros destinos mundiales.«Vivir en un destino turístico implica derechos, pero también obligaciones»

En la vía para alcanzar esa sostenibilidad, una palabra poco definida pero siempre recurrente en los discursos institucionales, Eva Ballarín ha destacado las pasos a seguir en función de cada una de los pilares que sostienen la industria. En primer lugar, ha insistido en la necesidad de que los trabajadores del sector, independientemente del escalafón en el que se encuentren, deben convertirse en «embajadores de los valores del destino». Gente motivada a la que se promueve con mejores salarios, ha señalado citando a Joe Biden: «Pay them more».

Por otro lado, ha advertido de que también la población local, los anfitriones, deben ser conscientes de que vivir en un destino turístico implica una serie de derechos, pero también de «obligaciones» si quieren que el dinamismo turístico les repercuta en positivo. En cuanto a los viajeros, ha apelado a la «responsabilidad y el respeto» hacia el destino que a veces se echa en falta.

Cuando uno de esos tres pilares flaquea es cuando la experta considera que el destino corre el riesgo de convertirse en «un parque temático, perder su autenticidad y generar el exilio de la comunidad local». En este sentido, ha puesto como ejemplo la ciudad de Venecia, visitada a diario por más de 600.000 personas. «Hoy solo hay 50.000 venecianos. Se han exiliado; autodesterrado».«Un visitante de valor no es aquel que tiene más dinero»

Controlar este fenómeno, que afecta ya a destinos mencionadas con anterioridad como la ciudad condal o Ibiza solo es posible «tomando el control», ha aseverado. Según Ballarín debe haber un control de la oferta para equilibrar la balanza, conocer las necesidades del viajero y tomar decisiones con los recursos que se tienen a mano. En este punto, ha mostrado su preocupación por la capacidad de los destinos para que recursos como el agua o la energía puedan soportar la carga turística: «hay veranos en los que en Ibiza nos quedamos cortos de agua».

También ha destacado la seguridad como uno de los valores tangibles que han permitido a España mantenerse durante los tres años previos a la pandemia como el país más competitivo del mundo. Un liderazgo que se debe mantener, pero atendiendo a los puntos débiles que se esconden entre las cifras de éxito.

«Cuando hablo de perseguir un visitante de valor, muchas veces tengo la sensación de que mi audiencia entiende el que tiene más dinero. El visitante de valor no es el que gasta más; es aquel que hace traspaso generacional de su fidelidad, el que respeta al territorio y aquel que gasta en actividades culturales, gastronómicas y de un ocio sano y enriquecedor. Ese visitante es el que podemos convertir en embajador de nuestro destino», ha reflexionado antes de llamar a los representantes de la industria a dejar de un lado la «avaricia» y «cooperar» en la ejecución de los planes previstos.

El destino del futuro

También sobre la sostenibilidad y las estrategias institucionales ha hablado Manuel Muñoz. El secretario general para el Turismo de la Junta de Andalucía ha cerrado el acto alertando del peligro de «agotamiento» al que se enfrenta cualquier destino. «Si no tenemos claro qué queremos hacer con el producto que tenemos y cómo dejárselo en las mejores condiciones a la futuras generaciones nos estamos equivocando», ha lamentado.

Según Muñoz hay que «dejar de vanagloriarse de la palabra sostenibilidad» y empezar a implementar la forma «integral» no sólo en la gestión de la estacionalidad, sino en lo referente al plano económico y social.

Ha destacado la coogobernanza, así como la explotación de las herramientas tecnológicas como elemento imprescindibles para llegar a los mercados adecuados en el momento oportuno. Una de las piedras angulares del plan META presentado recientemente por la Junta y en el que se aúnan los intereses de la administración y las preocupaciones del sector privado, que es el que a efectos prácticos «puede mantener abierto el destino durante todo el año».

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