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TU PRÓXIMO CLIENTE QUIZÁ NO TE BUSQUE EN GOOGLE. LE PREGUNTARÁ A CHATGPT.

Y si tu negocio no aparece en esa conversación, puede que ni siquiera llegue a saber que existes.

En mayo celebramos nuestro décimo aniversario de boda y decidimos viajar a la Toscana. Yo llevaba años imaginando ese viaje.

Las colinas verdes, los cipreses dibujando caminos, los viñedos interminables, los pequeños hoteles con encanto escondidos entre pueblos medievales…

Quería recorrer la Toscana sin prisas. Con nuestro coche. Dormir en tres hoteles diferentes. Visitar bodegas, catar buenos vinos, descubrir restaurantes donde disfrutar de una buena pappardella al cinghiale, de los guisos de caza, de la cocina tradicional toscana.

Y también necesitábamos resolver una cuestión logística: viajar en ferry desde Barcelona hasta Civitavecchia, con nuestro coche, para continuar desde allí por carretera.

Hace unos años habría abierto Google y empezado una búsqueda interminable.

Ferries Barcelona–Italia. Hoteles rurales Toscana. Bodegas Chianti. Catas de vino Montalcino. Restaurantes tradicionales. Rutas en coche. Distancias. Opiniones. Comparadores. Más pestañas. Más búsquedas.

Esta vez hice algo muy distinto.

«Hola, ChatGPT. Quiero organizar un viaje a la Toscana con mi marido para celebrar nuestro décimo aniversario…»

Y empezamos a conversar.

Le expliqué qué nos gustaba, qué tipo de hoteles buscábamos, cómo queríamos viajar, qué experiencias nos apetecían y cuánto tiempo teníamos.

Fuimos afinando el itinerario, comparando opciones, descubriendo lugares y resolviendo dudas dentro de un mismo proyecto al que llamé Toscana ❤️❤️.

Y aquí está lo verdaderamente importante para nuestra industria: ha cambiado la puerta de entrada al viaje.

Antes, el viajero buscaba establecimientos y servicios, los comparaba y construía su experiencia.

Ahora puede empezar describiendo la experiencia que desea, y dejar que un asistente de IA identifique los establecimientos y servicios que mejor encajan.

Parece un pequeño cambio de interfaz. Es un cambio gigantesco en la manera de competir.

Pensemos en las consecuencias.

Si tienes un pequeño hotel entre colinas y cipreses, con desayunos caseros, vistas espectaculares y una piscina desde la que contemplar el atardecer, ¿está toda esa información disponible y es comprensible para los sistemas de IA?

Porque tu cliente quizá no pregunte por el nombre de tu hotel. Preguntará por un alojamiento romántico, tranquilo, rodeado de viñedos y con encanto.

Si tienes una bodega, quizá tu próximo visitante no busque «bodegas en Chianti». Puede pedir una cata íntima, con visita al viñedo, vinos de producción limitada y una experiencia gastronómica.

Si tienes un restaurante especializado en cocina tradicional, ¿podrá encontrarte quien pregunte dónde comer un buen jabalí estofado, probar una auténtica bistecca alla fiorentina o descubrir una trattoria frecuentada por gente local?

Si gestionas un spa, ¿aparecerás cuando alguien pida una escapada de bienestar para dos, con tratamientos, silencio y vistas a la campiña?

Y si operas una línea de transporte marítimo, ¿será capaz el asistente de incorporarte a un itinerario que combina ferry, coche, hoteles y experiencias, aunque el viajero nunca haya buscado expresamente tu compañía?

Ya no basta con posicionar tu negocio por lo que eres. Tienes que hacerlo comprensible por lo que permites vivir.

Eso exige trabajar mejor la información: servicios, atributos diferenciales, localización, disponibilidad, condiciones, fotografías, reputación, experiencias y datos fiables y actualizados.

No se trata de repetir palabras clave hasta el aburrimiento ni de descubrir un truco mágico para gustarle a ChatGPT.

Se trata de construir una presencia digital que permita a personas, buscadores y asistentes de IA entender con precisión qué ofreces, para quién y en qué circunstancias eres una buena recomendación.

Porque estamos pasando de competir por aparecer en una lista de resultados a competir por formar parte de una respuesta personalizada.

Y no olvidemos algo: una recomendación de IA tampoco garantiza una reserva. El viajero todavía puede contrastar, verificar, comparar precios y decidir.

Pero si no entras en la fase de descubrimiento, quizá nunca tengas la oportunidad de ser elegido.

Esta es una de las transformaciones que más me interesan del turismo actual. No porque la tecnología vaya a sustituir el placer de viajar, sino porque está cambiando profundamente el camino que recorremos antes de llegar a un destino.

Y todos los negocios que forman parte de ese camino deberían estar prestando muchísima atención.

Eva

P. D. Este vídeo recoge los dos minutos con los que abrí una de las mesas sobre inteligencia artificial que moderé en el IX Business Tourism Market 2026, en Lloret de Mar. Utilicé mi viaje a la Toscana para plantear a los ponentes una pregunta que sigo considerando fundamental: ¿están nuestros destinos y empresas preparados para ser descubiertos de una manera completamente diferente?

#InteligenciaArtificial #Turismo #Hospitality #GEO #MarketingTurístico #ExperienciaDeCliente

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El prompt de las mesas llenas