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El espacio de Schrödinger

Estar fuera estando dentro, estar dentro estando fuera. Puede parecer un trabalenguas pero, en realidad, es una de las principales demandas en hostelería y turismo, según la experiencia de los arquitectos y diseñadores de interiores con los que he compartido puntos de vista para la serie #WALG sobre nuevos interiorismos, que te invito a escuchar en mi canal de podcast. Ya lo vimos cuando analizamos cómo encaraba la recuperación el sector en Latam: rediseñar el espacio con perspectiva exterior fue una de sus grandes estrategias y se ha convertido en tendencia a largo plazo.

Si hablamos de hoteles, la apertura del hotel hacia la ciudad trae consigo cambios en la configuración y usos del espacio que buscan dar precisamente respuesta a esta demanda, o generarla.

Los que tenían un espacio al aire libre y no le daban tanto uso ni tanta importancia, ahora le están sacando mucho más partido por la demanda del cliente” explica Marta Auyanet. “Nos están pidiendo acondicionamiento de todos los espacios exteriores disponibles para que el huésped pueda desarrollar una actividad exterior sin necesidad de salir del establecimiento – de ahí el guiño a Schrödinger en el título del artículo – Y les está funcionando de una forma bárbara” asegura Marta.

Las características del hotel y sus instalaciones juegan un papel muy importante a la hora de adaptarse a esta demanda tan concreta del cliente, ya que para aquellos establecimientos que se ubican en un entorno natural o que tienen espacio suficiente como para crearlo, el proceso es fácil. Otros, como buena parte de los hoteles urbanos, lo tienen más complicado tanto por la ubicación como por la propia configuración. ¿Cómo crear entonces espacios al aire libre y seguir ofreciendo las prestaciones que el cliente busca en el hotel? El diseño y los materiales entran en escena.

Hotel Saratoga (La Habana, septiembre 2019) / Fotografía by e.

Estar fuera sin salir, estar dentro sin entrar

En un contexto en el que el cliente prefiere no salir tanto del hotel o tener al menos opciones atractivas que le permitan no hacerlo, y sabiendo que como motivador de la elección prima cada vez más el respeto al entorno y la naturaleza, poner ese toque exterior en la hotelería más urbana o menos próxima al medio natural requiere de otras herramientas.

Hay que darse cuenta de cómo nuestro cliente ha cambiado su mente y percibe los espacios de una manera distinta a como lo hemos vivido hasta ahora. Cuando el cliente busca un alojamiento, en la decisión de compra priman los espacios exteriores de forma privativa.

Marta Auyanet

Si Juanes convirtió en canción el dicho popular que afirma que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, la pandemia le dio tangibilidad. No es de extrañar que los confinamientos hayan desembocado en el deseo de recuperar los espacios naturales, de volver a vivirlos, del aire, el sol, el viento en la cara. Trasladar esa sensación al hotel para dar respuesta a esa demanda de espacios exteriores supone “que la arquitectura y las sensaciones interiores de los espacios vayan en dirección hacia la naturalidad de los elementos, como sucede por ejemplo en Casa Decor” explica Nacho Redruello. También en Amazónico (Madrid), donde la vegetación interior nos recuerda esa importancia del contacto con la naturaleza, una forma de conseguir un oasis en plena ciudad.

Elementos como jardines verticales, cubiertas y paredes vegetales o plantas integradas en la arquitectura son formas de llevar el exterior al interior que están dando buenos resultados. Otra cosa, claro, es el mantenimiento que requieren. No todo iba a ser idílico.

Hotel Nacional (La Habana, septiembre 2019) / Fotografía by e.

Natural… y también saludable

Pero volvamos a esa apuesta por la naturalidad de los materiales, esa percepción “de los elementos matéricos que transmiten de por sí una personalidad e identidad a esos elementos, con la salubridad que eso conlleva”. Porque junto con la demanda de más espacio exterior en el interior – volvemos a la paradoja de Schrödinger – de los hoteles, también encontramos la de que cualquier espacio, interior o exterior, no solo sea seguro, sino que sea saludable.

Sabemos que una de las grandes, por no decir la mayor cantidad de tiempo que gastamos en nuestra vida es dentro de un espacio y, muchas veces, no es todo lo saludable que nos gustaría” reconoce Nacho. “Tenemos un montón de contaminantes en el aire y aún así se ha registrado mayor contaminación en el interior de los espacios, porque el aire del exterior no lo filtramos en las casas y gran parte de nuestras casas tienen contaminantes: mobiliario, pintura de las casas, pvc de algunos suelos…” prosigue.

Con la apuesta por lo natural intentamos también limpiar ese ambiente de contaminantes, en línea con las exigencias en salubridad de los espacios que tienen los códigos técnicos desde 2019” explica Nacho. La combinación entre diseño, tecnología y materiales viene a reforzar esa salubridad real que el cliente demanda, incluso de forma inconsciente.

La NASA ha demostrado en varios estudios que las plantas descontaminan los espacios interiores y, emocionalmente, el ser humano necesita ese contacto con la vegetación porque transmite tranquilidad. Todo va confluyendo hacia la naturaleza y hacia materiales lo más naturales posible.

Nacho Redruello
Plat Únic, Hotel Yurban (Barcelona, mayo 2020) / Fotografía by e.

Subirse al tejado

En la búsqueda de abrir el hotel al exterior, otra de las grandes tendencias está siendo subirse al tejado. Literalmente. No es que antes no se hiciera: es que ahora es un must y su tiempo de uso en el año se alarga. Es curioso que hayan sido los países del norte de Europa los que hayan enseñado a los españoles a valorar las terrazas todo el año” reflexiona Cutu Mazuelos.

En la antigua concepción del lujo, el espacio al aire libre (rooftops y similares) tenía que ser muy sofisticado. Ahora “se asocia a sensación de libertad” apunta Cutu. “Los espacios al aire libre en el hotel también van ligados a esta corriente de sostenibilidad y vida saludable. Son espacios que han ganado exponencialmente”.

El crecimiento en la demanda de este tipo de espacios es descomunal, hasta el punto de empezar a ser factor determinante en la explotación del negocio: “El cliente quiere estar al aire libre viendo la ciudad y se le saca muchísimo más partido a espacios que estaban defenestrados en muchos casos. Ya tenemos proyectos en los que la explotación del rooftop definirá la viabilidad” afirma Cutu.

Barcelona, enero 2020 / Fotografía by e.

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